¿Qué es la violencia intrafamiliar?

¿Cómo detectar un caso de violencia intrafamiliar?

¿Qué debo hacer para denunciar un caso de violencia contra una mujer, niño o niña?

¿Cómo detectar un caso de abuso o acoso sexual?

¿Por qué es importante detener la violencia contra las mujeres?

¿Dónde está el CEPAM?, ¿qué tipo de problemas me ayuda a resolver el CEPAM?

¿Es un delito pegar o maltratar a niños, niñas y adolescentes en nuestra sociedad?

¿Por qué es importante parar la violencia contra niños, niñas y adolescentes? 

¿Por qué trabajamos con familias de emigrantes?


¿Qué es la violencia intrafamiliar?
Violencia Intrafamiliar es aquella violencia que sucede dentro de la familia por parte del  esposo, conviviente o pareja, padre de familia, hermano, tío, sobrino o amigo. La violencia puede manifestarse en forma de violación, maltrato físico, violencia sexual (violación), maltrato psicológico, maltrato infantil, violencia conyugal, el castigo, prohibición de trabajar fuera de casa, la humillación, bofetadas, asfixia, apretones que dejan marcas, puñetazos, patadas, la intimidación, el abuso sexual e incluso el perjuicio económico, que es cuando se dejan de cubrir las necesidades básicas de la víctima. En resumen, violencia es toda acción u omisión que cause daño a la autoestima y salud mental de miembros de la familia y cuando estos atentan contra sus derechos humanos.

La violencia doméstica o intrafamiliar es uno de los problemas más frecuentes que enfrentan las familias ecuatorianas, 8 de cada 10 mujeres la sufren, (Investigación Fanny Proaño. Abogada del CEPAM). Este tipo de violencia afecta mayoritariamente a mujeres, niñas, niños y adolescentes. Actualmente la violencia dentro de la familia es considerada un problema social, no solo familiar, y puede ser denunciada por abuelos, hijos, vecinos, enfermeras, médicos, profesoras, policía y cualquier persona que tenga conocimiento de un hecho de violencia.

La violencia intrafamiliar es causada por el machismo que impera en nuestra sociedad, es decir cuando los hombres creen que son dueños de las mujeres o de sus hijos/as, lo cual no es cierto. Esta es una creencia social que hay que desechar y cambiar.

Otras causas secundarias o que agravan el problema del machismo pueden ser la incapacidad para comunicarse con la familia, con el mal ejemplo dado al abusador por parte de su familia, por causa del consumo o abuso el alcohol y las drogas o por el hecho de que una persona solo sabe resolver sus problemas a través de la violencia.


¿Cómo detectar un caso de violencia intrafamiliar?

Toda forma de violencia sexual, física y psicológica debe ser denunciada. Cuando usted vea que dentro de una familia uno de sus miembros lastima a otro miembro familiar amerita una denuncia.

Se deben denunciar: la violación, maltrato físico, maltrato psicológico, maltrato infantil, violencia conyugal, el castigo, prohibición de trabajar fuera de casa, la humillación, bofetadas, asfixia, apretones que dejan marcas, puñetazos, patadas, la intimidación con amenazas, el abuso sexual (violación) e incluso el perjuicio económico, que es cuando se dejan de cubrir las necesidades básicas de la víctima. En resumen, violencia es toda acción u omisión que consista en el maltrato físico, psicológico y sexual o patrimonial, ejecutado que cause daño a la autoestima y salud mental de miembros de la familia y cuando estos atentan contra los derechos humanos.

También puede denunciarse la violencia psicológica: Burlas, ridiculización, humillaciones y comparaciones, poca afectividad, percepción negativa del trabajo de la mujer, insultos repetidamente en privado y en público, culpabilizar de todos los problemas de la familia a la mujer, amenazas de agresión física y abandono, generar un ambiente de terror constante en el hogar, llegar de improviso al lugar de trabajo como manera de control, llamadas telefónicas para controlar, impedir la satisfacción de sus necesidades de sueño, comida, educación, etc., amenaza con contar las intimidades o cuestiones personales reservadas, controlar con mentiras, contradicciones, promesas o esperanzas falsas, atacar su personalidad, creencias y opiniones, amenaza con quitarle a los hijos / as, no dejar salir a estudiar, trabajar, tener amistades, visitar a la familia, amenazas de suicidio o de matarla a ella o a los niños / as, intimidación, humillaciones públicas o privadas, no dar dinero para comida o ropa o guardar el dinero para que ella ruegue, la abandona y / o la expulsa del hogar.


¿Qué debo hacer para denunciar un caso de violencia contra una mujer, niño o niña?

Las denuncias de violencia sexual, violencia física y violencia psicológica pueden ser hechas por cualquier persona, no importa si es familiar o no. Amigas y vecinas pueden hacer una denuncia, también hijos, hijas, abuelos, familia política, etc.

La denuncia de delitos sexuales puede presentarse ante la Policía judicial o ante un Fiscal, la denuncia puede ser escrita o verbal. Si se presenta en forma de documento escrito debe llevar la firma del denunciante o su huella digital. Si la denuncia es verbal será transcrita por los funcionarios de la Fiscalía o la Policía Judicial.
 
En la denuncia, verbal o escrita, debe proporcionarse la siguiente información: nombres, apellidos y la dirección del denunciante y la relación clara y precisa de la denuncia indicando el lugar, fecha y hora en que fue cometida. En lo posible también deberá contener: nombres y apellidos de los autores, cómplices y encubridores, así como de los testigos de la infracción o que conocieren de ella; los nombres y apellidos de las víctimas y demás indicaciones y circunstancias que puedan conducir a la comprobación de la existencia del delito y la identificación de los culpables. La falta de cualquiera de estos datos no impedirá el inicio del proceso.

Si el dictamen del fiscal es acusatorio deberá pedir al Juez que dicte el auto de llamamiento a juicio. Si por el contrario el fiscal considera que no hay mérito para promover juicio contra el imputado, el proceso solo llega hasta esta instancia.


¿Cómo detectar un caso de abuso o acoso sexual?

El Acoso Sexual es la expresión de una relación de poder entre (esposo-esposa, convivientes, profesor-alumna, jefe-empleada, etc.). Puede ser una amenaza o insinuación de carácter sexual, tanto física como verbal, no deseada por la víctima; en estos casos el agresor utiliza actitudes hostiles y humillantes para  conseguir lo que quiere. Conductas con instigaciones sexuales, sexistas, (cuando utiliza argumentos que discriminan, subvalora o estereotipa a las víctimas en razón de su sexo), u homofóbicas, (cuando implica rechazo o discriminación de la persona en razón de su orientación o identidad sexual); que perjudican el normal desempeño laboral, educativo o personal de la o el agredido.

El acoso se vuelve abuso o violencia sexual cuando existen: proposiciones indecentes a cambio de favores o dinero, manoseos y besos indeseados, relaciones sexuales obligadas, privación del uso de métodos anticonceptivos y juegos sexuales por la fuerza.

Cualquier persona se puede convertir en víctima de la violencia en relaciones de pareja. Incluso las amas de casa y esposas pueden ser violadas o acosadas por sus esposos. Algunas víctimas mujeres, adolescentes, niños y niñas sufren actos de violencia ocasional; otras son abusadas más a menudo y a veces hasta diariamente.


¿Por qué es importante detener la violencia contra las mujeres?
Según la Organización Panamericana de la Salud OPS la Violencia Intrafamiliar contra la mujer tiene alto costo económico y social para el estado y la sociedad. La violencia contra la mujer y la familia puede transformarse en una barrera para el desarrollo socioeconómico. En las economías de mercado, la violencia intrafamiliar representa casi un año de vida perdido por mujeres de 15 a 44 años por cada cinco años de vida saludable.

A pesar de múltiples campañas de comunicación en el Ecuador existe la percepción de que los actos de violencia son hechos normales dentro de las dinámicas de la familia, es decir, que la práctica de la violencia intrafamiliar es un acto legítimo o natural. Las personas afectadas, principalmente las mujeres, suelen responsabilizarse a sí mismas de serlas provocadoras de los actos violentos, percepción equivocada que debe ser erradicada de las actitudes de la sociedad. Toda mujer, niño, niña o adolescente que sea víctima de algún acto de violencia necesita ayuda y atención especializada.

El problema de la violencia intrafamiliar contra las mujeres es complejo y en su erradicación y atención deben participar el estado, organizaciones no gubernamentales y la sociedad civil. Resulta de suma importancia que las mujeres busquen información sobre centros especializados que puedan asistirlas y que creen redes de apoyo en la comunidad como una forma de detener, atender y prevenir al problema de la violencia.


¿Dónde está el CEPAM?, ¿qué tipo de problemas me ayuda a resolver el CEPAM?

En el CEPAM brindamos dos tipos de servicios: un servicio legal civil, donde se ayuda a víctimas de violencia intrafamiliar, divorcios, conflictos laborales, mediación, obligaciones (pago de manutenciones), defensa de mujeres y menores, solicitud de medidas de amparo y más.

El servicio legal penal brinda asesoría en Delitos Sexuales: violación, intento de violación, abuso y acoso sexual, estupro, explotación sexual, pornografía infantil, delitos contra la vida (homicidios, lesiones), patrocinio de casos, apoyo psicológico a víctimas de delitos sexuales, apoyo social (visitas domiciliarias, apoyo a víctimas, informes, apoyo a fiscalía, acompañamiento y seguimiento de casos y más.

Para más información ponte en contacto con nosotras en nuestras oficinas de  Quito ubicadas en las calles:

Los Ríos No 13-134 y Pasaje Gándara.
Quito –Ecuador.
También puedes escribirnos a la casilla 17-15-0182-C
Teléfono (593-2) 2546155 - 2540293
Fax (593-2)2230844

O escríbenos a nuestro correo electrónico tus dudas: cepam@cepamquito.org
Estaremos gustosas de aclarar tus inquietudes o ayudarte a encontrar un camino para resolver tus problemas.


¿Es un delito pegar o maltratar a niños, niñas y adolescentes en nuestra sociedad?
Aún cuando muchas madres y padres de familia saben lo duro que es crecer en un hogar en el que no se recibió amor durante la niñez repiten la experiencia al educar a sus hijas e hijos de la misma forma violenta en la que ellas y ellos fueron educadas/os.  En el Ecuador los niños y niñas ya tienen una ley que los/las protegen de los malos tratos de madres, padres, otros familiares, maestros/as y cualquier persona que atente contra su integridad física.  


¿Por qué es importante parar la violencia contra niños, niñas y adolescentes? 
Es importante que no exista más violencia infantil o contra adolescentes porque son estos niños y niñas las que cuando sean adultos se relacionaran de la misma forma con sus familias, es decir, maltrataran también a sus hijos e hijas porque no aprendieron otra forma de comunicar la ira y la frustración.


¿Por qué trabajamos con familias de emigrantes?
Ciertamente no se puede decir que exista un incremento de la violencia intrafamiliar a causa de la migración  pero lo que es cierto es que en el país existe un grave problema con la violencia al interior de la familia y violencia en forma de abuso y acoso sexual, que se ve agravado por el abandono de hijas e hijos al cuidado de familiares o incluso de ellos mismos cuando el padre o la madre migran. Al insertar un componente de violencia sexual y de género en posproyectos que realizamos estamos señalando uno de los asuntos más delicados de tratar a nivel social. Hablar sobre violencia intrafamiliar envuelve muchos problemas, desde estigmatizaciones hacia la víctima hasta la defensa del agresor por parte de la familia cuando es un miembro de la misma.

Pero la violencia no debe ser entendida solo como un problema de mujeres, la violencia es un problema familiar y de pareja. Otro error es pensar que es exclusiva de sectores pobres o de maridos alcohólicos o ignorantes. La realidad es que cualquier hombre es un potencial agresor. Agravando la situación el hecho de que no exista rehabilitación para los agresores.

Desde el CEPAM intentamos que las agresiones no queden impunes y que cuando al fin la mujer, la hija o el hijo, decida denunciar su voz sea escuchada y su caso tenga la atención legal y psicológica requerida. En nuestro país la mayoría de casos de agresión no son denunciados y cuando existe la denuncia son minimizados desde los prestadores de servicios de salud y de la policía. La única forma de cambiar esta situación es empoderar a mujeres y jóvenes sobre sus derechos sexuales, reproductivos y humanos.

 
     
     
 
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